Adaptación a la guardería. Lugar nuevo, gente nueva y mami se va.

adaptación a la guardería
S jugando con agua en la guardería

Hace unas semanas, cuando comenzamos la guardería os hablé de los preparativos de esta mamá novata para tal acontecimiento y acabé la publicación con la promesa de contaros cómo nos había idoAhora que ya podemos decir que la adaptación a la guardería va encaminada (ya se queda toda la mañana pero yo aun me estoy allí un ratito con ella), puedo hacer una revisión de estos días pasados.

La adaptación es un proceso complejo. Se nos hace largo, lento, difícil, nos surge la culpa, la tristeza, el arrepentimiento. Pero, todo sería más fácil si lo entendiéramos. Si empatizaramos con los niños. ¿O acaso no nos pasa algo similar a los adultos cuando empezamos un nuevo trabajo, iniciamos un curso o estamos en una reunión en la que no conocemos a nadie? Sin embargo, nosotros sabemos por qué estamos allí y lo hacemos voluntariamente y, aun así, aunque no lloramos ni llamamos a mamá, a veces nos gustaría estar en otro sitio.

Adaptar, según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE significa acomodar, ajustar algo a otra cosa. Dicho de un ser vivo es: acomodarse a las condiciones de su entorno. Y dicho de una persona: acomodarse, avenirse a diversas circunstancias, condiciones, etc. En otras palabras, amoldarse, conformarse, resignarse. Encajar. Tienes que estar allí porque tienes que estar allí. Tendrás que hacerte un hueco. Y tendrá que gustarte o al menos te quedarás allí sin quejarte.

Y ellos, tan pequeños, involuntariamente y con mucho aún por saber y conocer, deben pasar por esto. Nosotros, como adultos y responsables de su crecimiento, educación y felicidad, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarlos a vivir esa etapa de la manera más natural posible (aunque no lo sea) haciéndolos sentir acompañados mientras les soltamos la mano de a poco.

Y para ello podemos iniciar el proceso mucho antes, preparándolos para lo que llegará, explicándoselo. Son bajitos pero no tontos, me dijeron una vez. Hay quien recomienda hacerlo con juguetes (representando una escena de guardería), otros con libros (os hablaré de uno más abajo), o viendo dibujos animados en los que alguno de los personajes asista a la guardería. Sea como sea, ayuda a que el peque se vaya familiarizando con la situación.

Yo no pensé en estas opciones en aquel momento pero, en cambio, lo hice a mi manera. Unas semanas antes de empezar, cada vez que pasábamos cerca de la guardería yo aprovechaba para decirle a S que pronto ella iría allí a divertirse y a hacer amiguitos, que tendría un jardín grande y una sala llena de cosas con las que jugar. Ella sonreía. Ahora, cada mañana cuando nos acercamos a la puerta de casa y quiere coger su mochila de juguetes del parque le explico que es de mañana y por la mañana vamos a la guardería, no al parque. Y salgo de casa cantándole “vamos a la guardería, vamos a la guardería…” Hoy llevó ella misma su bolsa y no me pidió la mochila.

Una vez allí, si tenemos la oportunidad de estar dentro de la misma sala, creo que nuestro papel debe ser el de un mero observador que está allí a modo de resguardo, por si nos necesitan, pero no para intervenir, guiar o actuar de ninguna manera, porque cedemos esta potestad a la educadora. Considero que esto es una manera de hacerles entender que este espacio es seguro, es de ellos y la persona que esta a cargo (que no es papá, ni mamá, ni la abuela…) los protege. Antes de irme del aula, me quedo un rato allí sentada (cada día ese rato es más corto). Cuando se me acerca le explico que estamos allí para que ella juegue y que luego estará con mami en casa, lo entiende y vuelve a buscar algo con lo que entretenerse.

Otro aspecto importante es la despedida. Despedirse siempre para luego reencontrase unas horas después ayuda a que el niño no sienta que hemos desaparecido. Pensad en esa sensación. Que os pasaría por la cabeza si estáis con alguien y esa persona de pronto, sin deciros nada y sin que os deis cuenta se va. ¿No es agradable, verdad? S llora un poco cuando la dejo y me voy. Como dice su maestra, me castiga, me dice a su manera que no le gusta lo que hago. Pero, al rato de salir por la puerta vuelve a jugar y se olvida. Pienso en eso mientras salgo.

Cuando voy a buscarla, me acompaña a la silla para que me siente mientras ella sigue jugando un rato más. En el momento en que me acerco y le digo que nos vamos a casa deja todo lo que está haciendo y camina hacia la puerta. Entonces le digo que debe despedirse y ella sacude su manito de un lado a otro diciendo adiós a todo el mundo. Creo que va entendiendo que es solo un rato y luego vuelve a casa con mami.

Finalmente, hay que tener paciencia. Hay que darles tiempo, que encuentren su espacio, que lo comprendan a su manera. Su propia experiencia les enseñará que no están siendo abandonados, que solo se trata de unas horas y que allí pueden pasarlo bien.

S esta a gusto en la guardería, pero sabe que en casa con su familia siempre será mejor y, a su modo, lo expresa. Y a mi me parece bien, normal y sano que lo haga.

 

el pequeño libro de la guardería adaptación a la guardería

El pequeño libro de la guardería

“El pequeño libro de la guardería”  es un libro ilustrado de cartón pensado para preparar a los niños sobre qué les espera en la guardería. Con quién y con qué jugarán, qué actividades realizarán, etc. Algo así como lo que yo vine haciendo con S pero con la ayuda de los dibujos.

Por otro lado, también es una herramienta para que se expresen. A los niños les encanta explicar a su manera lo que hicieron mientras el adulto no estaba (a S se le da por traerte todos los juguetes mientras te dice cosas en su idioma) y pueden utilizar las ilustraciones del libro para hacerlo: jugué con los nenes, comí una galleta, hice un dibujo, dormí. Sentarse con ellos frente a un libro ilustrado e ir nombrándoles todo lo que ven (el libro tiene el nombre debajo de cada dibujo), los ayuda a ir asociando lo dicho con lo visto y es una manera de ir enseñándoles vocabulario.

Las ilustraciones son simples, claras y coloridas sobre fondo blanco. Tiene solapas y lengüetas para captar la atención del niño. Las hojas son de cartón grueso y resistente a tirones, manotazos y caídas (tenemos otro de la misma colección desde hace unos meses y a pesar de que S vive jugando con él sigue intacto)

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Ficha del libro

  • Título: El pequeño libro de la guardería
  • Autora: Nathalie Choux
  • Colección:Libros con solapas y lengüetas (17)
  • Editorial: Timun Mas (+1000)
  • Idioma: Español
  • Edad: 0-2 años
  • Año: 2017
  • Formato: Libro de cartón
  • Páginas: 12
  • Tamaño: 170 x 170 mm. 308 g.
  • ISBN 9788408166115

 

Y a vuestros peques ¿cómo les ha ido la adaptación a la guardería? Contadme vuestra experiencia.

 

¡Nos vamos leyendo!

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