Botellas sensoriales

botellas sensoriales
S jugando con una de sus botellas sensoriales

¡Hazlas tu misma!

Qué madre no sabe que por muchos juguetes hermosos, educativos, funcionales, coloridos, sonoros y carísimos que tengan nuestros hijos, a ellos lo que le gusta es jugar con todo lo que no sea un juguete. Ya hablé en otra ocasión de la panera de los tesoros y de todos sus beneficios para la estimulación sensorial y motriz de los bebés. Hoy voy a hablar de las botellas sensoriales.

Nuestros pequeños tesoritos están deseosos de satisfacer su curiosidad y nosotras nos volvemos locas corriendo detrás de ellos para que no la satisfagan metiendo el dedo en el enchufe, abriendo los cajones de la cocina o chupando un zapato. Podemos echarles una manito y crearles elementos que los tengan entretenidos y a la vez los ayuden en su desarrollo.

 

¿Qué es la botella sensorial?

La botella sensorial es un material inspirado en la metodología de Montessori. Dicho método “se caracteriza por desarrollar en el niño la independencia, la libertad con límites, respetar la psicología natural y el desarrollo físico y social del niño” (Definición de Wikipedia).

La botella trabaja con la vista, el oído, la motricidad (coger la botella, cambiarla de mano) y cuando son un poco más grandes el lenguaje (explicando lo que ven en la botella).

Pueden ser botellas transparentes, de diferentes tamaños y formas. Se rellenan con materiales que puedan despertar la curiosidad del niño por su forma, su color o el sonido al moverse dentro de la botella. Pueden hacerse temáticas, por colores, por materiales, o lo que se nos ocurra.

En definitiva, se trata de echar a volar la imaginación y reciclar. Si el niño ya es un poco más grande es interesante hacer que intervenga también dando ideas y elaborando la botella.

botellas sensoriales
Fotos: Pinterest

Fabricar las botellas sensoriales es muy fácil:

– Lavamos las botellas bien y les quitamos todas las etiquetas. Si queda un poco de pegamento quitarlo con un algodón mojado en alcohol.
– Llenamos la botella con los materiales elegidos.
– Ponemos las tapas sellándolas con cola o utilizando la pistola de silicona.

 

¿De qué podemos rellenarlas?

Eso es lo mejor: de lo que se nos ocurra. Hay montones de posibilidades. Pueden llevar botones, cuentas, arena, fideos, pompones, arroz, letras, juguetitos pequeños, conchas, ramitas, letras, números, cascabeles, purpurina, piedras, etc. También se pueden llenar con agua o no y si llevan agua esta puede mezclarse con colorantes alimenticios.

Yo hice 4 botellas sensoriales (las podéis ver en la foto). Los materiales que utilicé fueron cuentas, pompones, bolas de pilespan y trocitos de fieltro. A S le encantan, las coge y las sacude como si fueran maracas.

botellas sensoriales
Nuestras botellas sensoriales

¿Ya las conocíais?

¡Nos vamos leyendo!

¡A seguir mameando!

 

 

 

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