Colecho: consejos para hacerlo de manera segura

Colecho si, colecho no

colecho
S y yo

Se define “colecho” a la circunstancia en la cual el niño duerme en la misma cama junto a su madre u otros miembros de la familia, todas las noches, durante, al menos, cuatro horas. Según la Wikipedia, el colecho se practicó ampliamente hasta el siglo XIX en Europa. Hasta que las casas comenzaron a tener más de un dormitorio y los niños su propia cuna. Recientemente se ha reintroducido el colecho en la cultura occidental por los partidarios de la crianza con apego. Esta corriente incluye el colecho entre las prácticas naturales para una crianza saludable y feliz.

Como muchos otros temas en torno a la maternidad, el colecho es objeto de controversia. Según sus detractores, un motivo para rechazarlo, es que lo vinculan con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). El SMSL hace referencia a la muerte durante el sueño de un lactante. Surge de manera repentina e inesperada y se manifiesta en niños menores de 1 año de edad con causa desconocida.

El informe de la Asociación Argentina de Pediatría que arroja luz al tema

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S y su papá

Un nuevo informe publicado por la Sociedad Argentina de Pediatría elaborado mediante la colaboración conjunta de la Subcomisión de Lactancia Materna y el Grupo de Trabajo en Muerte Súbita e Inesperada del Lactante viene a despejar dudas y establece las pautas para llevar a cabo el colecho de manera segura para el bebé. El informe titulado “Colecho en el hogar, lactancia materna y muerte súbita del lactante” se basa en la contrastación de información recogida de diversos estudios realizados sobre el tema.

Si bien este informe afirma que el lugar más seguro para que duerma el bebé es en su propia cuna, al costado de la cama de los padres, reconoce que el colecho es una práctica ancestral.

Establece que no se puede negar esta practica a los padres por varias razones. Por un lado,  porque los niños se despiertan frecuentemente durante la noche para comer y las madres, si no es en la cama, acaban amamantando al bebé en un sillón, lo cual sí esta desaconsejado por ser factor de riesgo. U optan por incorporarse en la cama con el peligro de quedarse dormidas en una posición aun mas peligrosa que la de estar acostadas. Y, por otro lado, algunos bebés no consiguen conciliar el sueño en su cuna y lloran, lo que genera estrés tanto en la madre como en el bebé. Por último, reconocen que aunque lo prohibiesen no por ello las familias lo dejarían de hacer.

“No podemos “prohibir” el colecho, pero tampoco podemos dejar de advertir a las familias los potenciales riesgos”

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Paula y Julia. Foto cedida por el blog Pau&Jull

Uno de los hechos que confirma el informe es que el colecho favorece la lactancia materna y esta, a su vez, constituye un factor de protección para SMSL. Echando por tierra el principal argumento de sus detractores establece que el colecho en si no es un factor de riesgo. Sin embargo, si lo pueden ser las circunstancias en las que se desarrolla. Por esta razón, considera que es importante informar a los padres de los posibles peligros.

Entre estos peligros están los que denominan prácticas de sueño inseguro: exceso de abrigo, dormir en posición boca abajo o de costado, presencia de almohadas, almohadones, edredones, mantas, colchón blando. También se desaconseja el colecho en caso de consumo materno de alcohol, drogas y cigarrillo; bebes prematuros o de bajo peso, así como dormir junto al bebé en una silla, sillón, hamaca mecedora, sofá, etc.

 

Las recomendaciones que recoge dicho informe son:

  • No practicar colecho si alguno de los padres presenta una disminución de la capacidad para despertarse debido a fatiga extrema, ingesta de medicación sedante, alcohol o drogas ilícitas.
  • Si el bebé duerme en la cama con los padres, no debe hacerlo sobre una superficie blanda (por ejemplo, almohada, colchón de agua, colchas mullidas).
  • Ubicar al bebé al costado de uno de los padres, no en el medio de ambos.
  • El colecho con hermanos, hermanas u otros familiares es desaconsejable.
  • El colecho debe desaconsejarse cuando conviven muchas personas en la misma habitación.
  • Conocer los potenciales peligros asociados con esta práctica:
    • Aplastamiento por parte de un adulto.
    • Que el bebé quede “atrapado” entre el colchón y la pared o entre el colchón y el respaldo de la cama.
    • Que el bebé quede con su cabeza boca abajo en algún hueco del colchón.
    • Caídas del bebé de la cama al suelo.
  • Extremar los cuidados en los niños/as con afecciones neurológicas y con restricción de sus movimientos.
  • No practicar el colecho si alguno de los padres fuma.
  • No practicar el colecho en un sillón o sofá.

 

En resumen, según este informe, el colecho no se desaconseja y además colabora en el éxito de la lactancia materna. Esta última, a su vez, es un factor de protección contra el SMSL. Sin embargo, hay que tener en cuenta que aunque el colecho no aumente el riesgo de SMSL si que lo pueden hacer las circunstancias en las que se lleva a cabo. Es decir, se contraindica el colecho ante la presencia de factores de riesgo, como la prematurez, el consumo de drogas sedantes, ilícitas o alcohol, el tabaquismo y la alimentación con fórmula exclusiva. Y se recomienda seguir las pautas para implementar un ambiente de sueño seguro.

Si queréis leer más sobre este informe lo encontrareis completo aquí.

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La cuna grande adaptada a colecho. Era la cuna del papá de S cuando era bebé.

El colecho en la práctica

La alternativa que elegimos nosotros cuando nació la pequeña S fue comprar una mini cuna de colecho. Principalmente, porque nuestra cama doble es pequeña y no cabemos los tres cómodos. Este tipo de cunas tienen uno de sus lados abierto y van atadas o ancladas a la cama. Son una buena solución ya que mantienen los beneficios del colecho y, a la vez, permiten que el bebé tenga su propio espacio, con un colchón adecuado a su peso y tamaño y reducen el peligro de asfixia.

¿Que pasó cuando ya no cabía en la minicuna? Pues, tiramos un poco de imaginación y maña. Le quitamos un lado a una cuna mas grande y la encajamos al lado de la cama. Hasta que S empezó a dormir más horas del tirón y decidimos trasladarla a su habitación.

Otra solución adoptada por familias que extienden el colecho, es colocar una cama individual pegada a la de matrimonio. Anaïs del blog Bake or Die, me cuenta que consiguieron montar, de esta manera, una cama de 2,70m. y hacen colecho con sus dos hijas.

 

Y vosotros ¿Hacéis o habéis hecho colecho?

¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

¡Nos vamos leyendo!

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Comments

  1. Papá DivertidOOs

    En definitiva, en alguna ocasión miramos la idea de la camita o cuna anexa y nos gusto. Entonces un día decidimos hacerle su cama con cojines al lado de la nuestra y desde entonces dormimos así. Felices y junticos. Johanna, interesante el informe y además con rigor científico. Un abrazo

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