Dar la teta

Dar la teta. mamá más amar es mamarLas claves para conseguir una lactancia materna exitosa.

Yo tenía decidido que iba a dar la teta. Mi madre nos dio la teta a mis dos hermanos y a mí, su madre se la dio a sus seis hijos… Digamos que lo tenía muy interiorizado, no contemplaba otra opción. Además, conocía sus beneficios. La leche materna es el “alimento ideal”, recomendado por la OMS y UNICEF. Su composición va cambiando adaptándose a las diferentes etapas del bebé, ofreciéndole siempre exactamente lo que necesita. Previene enfermedades, es de fácil digestión, ayuda al correcto desarrollo de la mandíbula, etc. Y para la madre es la mejor manera de alimentar a su hijo gratis y en cualquier momento y lugar. Además es el aliado perfecto para recuperar la silueta después del parto ya que dar la teta consume entre 450 y 500 calorías al día. Vamos, la operación bikini sin sudar ni pasar hambre.

Soy muy obcecada cuando tengo un objetivo a cumplir. Así y todo, comenzar no fue simple. Existen una serie de factores que pueden hacer que la lactancia fracase y que, como consecuencia, algunas madres acaben desistiendo:

  1. No encontrar la posición correcta y no recibir el asesoramiento adecuado
  2. La actitud de las matronas, que en algunas ocasiones, no es la adecuada
  3. Que la subida de la leche se retrase
  4. Sentir dolor o que los pezones se agrieten o sangren
  5. Los opinólogos (cualquiera se cree con derecho a opinar)
  6. El pudor
  7. La presión social

Todos estos puntos tienen remedio si se tiene intención de continuar con la lactancia. Lo más importante es no perder la paciencia ni los nervios y aguantar. Los primeros días son críticos.

 

Sortear los obstáculos

Al principio el bebé llora mucho y tiene hambre constantemente. Hasta que sube la leche, nuestro cuerpo solo produce calostro. A menudo, cuando el bebé no para de llorar tenemos la sensación de que el calostro no lo alimenta lo suficiente y nos empezamos a preocupar. El calostro alimenta, tiene todo lo que el recién nacido necesita y es suficiente para él. En este momento y para promover la pronta subida de la leche lo primordial es poner al bebé al pecho en todas las ocasiones que se presenten, es decir, cada vez que llore por hambre. Aunque los primeros días esto sea a cada rato. Cuanto más estímulo reciban las glándulas antes llegará la leche.

Posturas adecuadas de amamantamiento
Fuente: Guía de la Asociación Española de Matronas

Por otro lado, la práctica lleva al éxito. Y aquí vamos con el primer punto de la lista. Cuanto más coloques el bebé en el pecho, más oportunidades tendrás de aprender a hacerlo bien. Si no te queda claro cuál es la posición correcta, pregunta. Y vuelve a preguntar si no lo entendiste bien. Insisto porque a veces una se siente un poco tonta porque te lo explican como que es algo muy sencillo. Pero, no eres tonta, eres novata.

Y si a quien te explica le parece fácil, que te lo haga más claro entonces. Si ya no estás en el hospital y te quedan dudas, recurre a los grupos de lactancia. Hay muchos, yo encontré uno en el ambulatorio de mi barrio. Si encuentras a la persona adecuada se te aclarará todo enseguida. Para mí fue la solución a varias dudas.

Y aquí voy al segundo punto, la actitud de las matronas. A menudo, estas señoras no entienden que una acaba de dar a luz, está cansada, confundida, dolorida, con las hormonas aun revolucionadas y la responsabilidad de llevar a cabo una tarea por primera vez, ser madre. Es mucho y con una carga emocional enorme.

Con todo eso dándonos vuelta por el cuerpo cualquier cosa se nos hace un mundo, hasta la tarea más sencilla. Y entonces llega la matrona y te dice “ese bebé tiene hambre”, te lo pones al pecho y te suelta un “¡asi no!”. Te coloca cojines alrededor, acuesta al bebé encima tuyo, te agarra la teta y se la mete en la boca. “¡Así!. Tu, estupefacta, ves que el bebe toma bien y piensas, qué fácil es. Pero a la que ella sale de la habitación y el bebé llora nuevamente de hambre no consigues volver a hacerlo igual. Todo se solucionaría si las matronas tuvieran un poquito más de paciencia. Entiendo que es su trabajo y lo hacen cada día, pero para nosotras es la primera vez y es muy importante.

 

Posiciones de amamantamiento
1- Posición de cuna, 2-Posición de fútbol, 3- Posición recostada.
Fuente: Guía de la Asociación Española de Matronas.

En el tercer punto os hablaba de que la subida de la leche se retrase, pero ya lo comente antes. Para que la leche llegue pronto el bebé tiene que succionar mucho el pecho. Si la demanda aprieta, la teta se pondrá a trabajar con prisa. Si nos cuesta poner al bebé al pecho porque sentimos dolor, tenemos grietas o incluso nos sangran los pezones es que aún no lo estamos haciendo bien. Y aquí va el cuarto punto: no tiene que hacer daño. Si duele es porque el bebé se agarra mal al pecho. Hay que corregir la posición cuanto antes. Una solución temporal pueden ser unas pezoneras y lo mejor para los pezones que sangran es humedecerlos con la misma leche y dejarlos que se sequen al aire. Las cremas, incluso la lanolina, son a veces contraproducentes porque mantienen el pezón húmedo e impiden que se cicatrice.

Y claro, nunca faltan los que “saben mucho del tema” y no paran de darte su opinión. No, gracias. El quinto punto: ante los opinólogos el mejor remedio son los tapones para el oído. No, en serio, ignóralos. Si lo que dicen te sirve, bien, pero si no, haz oídos sordos.

Cobertor de lactancia
Cobertor de lactancia. Foto: Amazon

Otro factor que puede influir es el pudor. Llegamos al sexto punto de la lista. Yo personalmente no siento vergüenza de dar el pecho en público. A quien no le guste, que no me mire. Pero, reconozco que en algunas ocasiones una puede sentirse incómoda sacándose la teta delante de otras personas. Para estos casos se puede utilizar un pañuelo grande o un cobertor de lactancia (foto). En Soy Mamá Blog encontraréis un tutorial para hacer uno sin coser utilizando una camiseta y unas tijeras. Bueno, bonito y barato.

Y llegamos al séptimo punto: la presión social. La presión social puede ser un problema. La lactancia materna además de ser muy beneficiosa, está de moda. Y eso significa que hay montones de defensores e innumerables referencias a ella. Todo esto llega como una avalancha a la mujer embarazada. De tal manera que algunas mujeres se sienten presionadas a hacerlo aún cuando personalmente no están del todo convencidas. En mi opinión, la lactancia materna es algo que hay que llevar a cabo con dedicación, paciencia, amor y muchas ganas. Si no, yo pienso que no funciona. Y así muchas mamás dan el pecho porque les dijeron que es lo mejor para su hijo pero en el fondo ellas preferirían no hacerlo.

Sin ganas o sin el absoluto convencimiento la lactancia puede fracasar, porque ante el primero de los problemas que aparezca (ya he mencionado 6 antes) la madre desistirá. Lo importante es hacerlo si se quiere hacer. No se es peor madre por no dar la teta. Y también se puede conseguir un vínculo con el bebé dando el biberón.

Mamá + amar = mamar

Si resulta que tus ganas de darle el pecho a tu bebé son tan grandes (y esto lo escribo con una sonrisa en la cara y una lagrimita de emoción) que superas estos obstáculos, ¡lo has conseguido! Una vez instaurada la lactancia materna ya será un hábito y lo harás por inercia. Verás que momento más dulce de complicidad compartiréis tu bebé y tu. Como te mira de reojo mientras mama o te toca con su rolliza manito. Lo siguiente: decidir hasta cuándo. Pero ya hablaremos de eso en otra ocasión.

 

#yodoylateta

¡Nos vamos leyendo!

¡A seguir mameando!

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