Déjalo ser… y será lo que tenga que ser

La importancia de acompañar y apoyar, sin empujar, a los niños en el camino a sus propios sueños

si quiere un campeón en la familia, entréneseHay un dicho que dice: “Si quiere un campeón en la familia, entrénese… mientras tanto deje que su hijo juegue feliz”. Los niños viven sus actividades como un juego y está bien porque es lo que les toca. Ya crecerán y les llegará el momento de tomarse las cosas en serio. Pero mientras sean chicos tienen que divertirse. Muchos padres olvidan esto y entonces se generan situaciones de presión, enfados y decepciones. Un niño no merece ser regañado porque ese día “jugó” mal. Todo ello conduce a un solo resultado: el abandono.

En los clubes de barrio vemos peleas de padres con entrenadores, con árbitros, con otros padres. Insultos, gritos, malas caras. Todos quieren tener un Lionel Messi, un Rafa Nadal, un Marc Marquez y se olvidan que su hijo tiene su propio nombre y apellido y su propio futuro, del cual él mismo será el artífice.

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Cartel de la Fundación Rafa Nadal para el circuito juvenil de tenis Rafa Nadal Tour by Mapfre

Puede ser que tú veas en tu hijo un jugador de futbol en potencia, lo apuntes y lo lleves a entrenar pero, no te des cuenta de que el niño ve una guitarra y se entusiasma por tocarla. O que tengas la ilusión de que tu pequeña princesa sea bailarina de clásico cuando la peque en realidad corre detrás de cuanta pelota encuentra. Antes de decidir por él o ella, observa qué hace, qué le gusta, qué lo hace feliz. Dale tiempo.

Hace unos días, haciendo zapping, di con una de las audiciones de La Voz Kids. Y admiré a muchos de los padres que insistían en decirle a los peques que pasara lo que pasara, quedaran o no quedaran seleccionados, eso era un juego y todo seguiría estando bien. Algunos de los niños que no eran elegidos decían que no pasaba nada porque darían todo su esfuerzo por aprender más y mejorar y volverían el próximo año, porque aún tenían mucho tiempo. Tiempo es lo que a ellos les sobra. Tiempo para aprender, para mejorar, para convertirse en lo que ellos y remarco, “ellos”, quieran ser. ¡Olé! por la actitud de esos padres. ¡Olé! por el trabajo que están haciendo. ¡Olé! porque están apoyando y no empujando a sus hijos en el camino de su vida.

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Carteles de la Campaña contra las presiones en el futbol infantil, con el lema “Papis jueguen limpio”, impulsada por la ONG Fundación Baby de Rosario, Argentina.

Los hijos no son un lienzo en blanco en el que nosotros, como padres, podemos dibujar lo que siempre soñamos ser y no pudimos. No. Están viviendo su propia vida, les pertenece y tienen derecho a cumplir sus propios sueños, no los nuestros.

Cuando yo era chica tanto mi hermana como yo pasamos por un montón de etapas con intereses muy diversos. En cada una de ellas había algo que nos atraía y que queríamos hacer. Mi hermana asistió clases de patinaje artístico, clases de teatro, estudio en una escuela agrónoma, hizo un curso de peluquería, otro de pastelería… hasta que se dió cuenta que lo suyo era el arte y ya más grande empezó el profesorado de artes escénicas.

Yo, me apunté a cuanto deporte conocía: gimnasia artística, artes marciales, paddle, softball, hockey, aerobic, etc. pero, no se me acababa de dar bien ninguno. Por otro lado, al mismo tiempo, me encantaba leer libros e incluso el periódico, y me gustaba escribir. Un día viendo un programa de investigación, con 10 años, le dije a mi mamá “quiero ser periodista”. Y acá estoy, convertida en lo que realmente era lo mío y reencontrándome con el deporte de una manera más adulta a través del running.

¿Y mis padres que hacían mientras tanto? Nos apuntaban a lo que elegíamos, nos acompañaban a las clases, nos apoyaban. Nunca jamás ni mi hermana ni yo sentimos presión alguna. Estábamos experimentando y conociéndonos a nosotras mismas y ellos lo sabían. Y aún hoy, siguen estando al pie del cañón: mi mamá me cuida a la nena mientras me siento a escribir para el blog y mi papá comparte todas mis publicaciones en Facebook.

si quiere un campeón en la familia, entrénese
More, Guille y Celes (hijas de tres de mis amigas) disfrutando lo que hacen

Mi hermana y yo tuvimos una infancia feliz. Nos divertimos. Vivimos todo lo que necesitamos vivir para convertirnos en las mujeres que somos hoy en día, decididas y convencidas acerca de qué es lo que nos gusta y qué es lo que no. Y así quiero e intento criar a mi hija.

 

¡Nos vamos leyendo!

¡A seguir mameando!

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