¿Juguetes para nenas y juguetes para nenes? Simplemente, juguetes

Los juguetes no tienen género

http://www.oei.es/historico/euroamericano/ponencias_derechos_genero.php
S con el Mazinger Z que le regaló su papá

Hace unos días S me robó una figurita de Daenerys Targaryen (Juego de Tronos) que tengo encima de un mueble del comedor. A ella le pareció uno más de sus juguetes pero, en realidad es mía, la tengo colocada de adorno y no quiero que la rompa. Cuando se la quite y se enfadó, su padre apareció con un paquetito envuelto para regalo. Me dijo “lo compre hace unos días pero no sabía si te parecería bien por eso no me había animado a dárselo”. Era un Mazinger Z, su personaje preferido cuando él era peque. Le pregunté por qué creía que no me iba a parecer bien dárselo a S y me respondió “porque es un juguete de niño”. A lo que yo contesté: “los juguetes no tienen género”.

Yo de pequeña jugaba con muñecas. Y también me divertían los coches y los juegos de construcción (las pelotas, no mucho jajaja!). Para mi eran juguetes. Me hacía ilusión que fueran replicas pequeñas de los objetos de la vida cotidiana. Era como jugar a ser grande. Y así como veía a mi mamá cocinar también me gustaba ver a mi papá arreglar cosas. Era curiosa y quería aprender todo.

Con la peque, vamos al parque todas las tardes. Todos los niños llevan juguetes y los comparten. Y ahí veo nenes jugando con carritos de bebe de muñecas y nenas con cochecitos y pelotas. Son juguetes, todos. Los usan. Se divierten.

Los niños muy pequeños no hacen aún la distinción entre cosas de mujeres y cosas de hombres. Eso empieza un poco más tarde, yo diría que conforme empiezan a hablar y a entender lo que se les dice. Si profundizamos un poco más: en cuanto empiezan a aprender y aprehender los códigos culturales. Entonces el problema está allí: en nuestro código cultural. Allí empiezan los roles de género.

“El género es el conjunto de creencias, prescripciones y atribuciones que se construyen socialmente tomando a la diferencia sexual como base. Esta construcción social funciona como una especie de “filtro” cultural con el cual se interpreta al mundo, y también como una especie de armadura con la que se constriñen las decisiones y oportunidades de las personas dependiendo de si tienen cuerpo de mujer o cuerpo de hombre. Todas las sociedades clasifican qué es “lo propio” de las mujeres y “lo propio” de los hombres,  y desde esas ideas culturales se establecen  las obligaciones sociales de cada sexo, con una serie de prohibiciones simbólicas”. (Marta Lamas, “El género es cultura”)

los juguetes no tienen género
Imágenes del comercial del supermercado francés U Supermarket para una de sus campañas navideñas.

Y en los niños, el género se va implantando a través de la diferenciación entre los colores (rosa vs. celeste), los juguetes (muñecas vs. coches), los personajes (princesas vs. piratas), las actividades (ballet vs. futbol), las formas de ser (delicadas vs. brutos), etc. “Eso es para niñas” vs. “Eso es para niños”.

Pero, pensemos un poco: una niña puede llegar a ser arquitecta, mecánica o piloto de carreras y un niño, podrá ser cocinero, peluquero, padre. ¿Por qué entonces una niña no puede jugar con legos o coches y un niño con cocinitas o muñecas?

Al encasillar a los hombres en un sitio y a las mujeres en otro se puede poner en marcha lo que los teóricos definen como amenaza de estereotipo. Cuando estereotipamos, asignamos unas habilidades y capacidades que al interiorizarlas el sujeto pueden acabar materializándose. ¿Por qué? Considero que en la niñez comienza la preparación para la vida adulta. No es una etapa aislada. Forma parte de nuestra experiencia vital. Si durante esa época se te niega el acceso a algunas actividades porque no se consideran adecuadas a tu género, con los años, tendrás menos práctica en ellas. Y, en consecuencia, te será más difícil desempeñarlas.

Los roles de género que transmite nuestro código cultural tienen que ver con una diferenciación arcaica en la que la mujer se encarga del cuidado de la casa y los hijos y el hombre sale a trabajar. Pero, en el siglo XXI esto difiere bastante de la realidad. Y no hablo de feminismo sino de oportunidades. Oportunidades que se les niegan a ambos sexos.

Como padres podemos ser parte del cambio, solo hace falta abrir la mente y pensar más allá de lo que se nos ha inculcado culturalmente desde pequeños, ignorar lo que nos quiere vender la publicidad y tener como objetivo lo único que importa: la felicidad presente y futura de nuestros hijos.

¿Qué pensáis de este tema?

 

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Comments

  1. debora

    Totalmente de acuerdo! A mi hijo de 14 meses lo dejo jugar con todo lo que lo divierta!! Tampoco estoy de acuerdo con encasillar algo tan inocente como los juguetes de nuestros niños. De chica jugaba con los juguetes de mi hermano y él con los míos, no solo nos divertía incorporar a cada uno en su juego el juguete del otro sino que además aprendíamos desde nuestra primer infancia el valor de compartir y a través de lo lúdico que los dos podíamos participar del mismo juego sin importar el género, porque los estereotipos son creaciones del mundo adulto, no es algo innato en los chicos…

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  2. Papá DivertidOOs

    Aunque inicias hablando de juguetes, pronto el punto de la conversación toma un nivel superior, la discusión sobre estereotipos. Claves me parecieron algunas palabras como “filtro” “constriñen oportunidades”… Totalmente de acuerdo, generalmente somos transmisores impulsivos de roles de género, y sí, sesgamos las posibilidades de nuestros niños. De ahí, por ejemplo, la importancia de atreverse a realizar un baby shower unisex, marca el camino en adelante.

    Genieal el post, y si, llegué aquí por la sección de post favoritos de papás casi primerizos y lo voy a publicar en redes, saludos

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      mameando

      Me alegra que te haya gustado. El tema del baby shower unisex es un buen punto de arranque. También me parece importante dejar que sean ellos mismos los que elijan con qué quieren jugar y no decirles “no, eso es de nena” o “eso, es para nenes”, como he oído alguna vez, por ejemplo.
      Gracias por tu comentario
      Saludos

  3. Pingback: Criar a una niña en un mundo donde las mujeres lo tenemos difícil - Mameando - Maternidad y crianza

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