Mameando voy, mameando vengo

Definición de mamearPor el camino, algo aprendo

Mi hija vino desnudita al mundo. No estaba embalada, ni traía manual de instrucciones, ni garantía, ni seguro, ni me dieron ticket. Me la entregaron así, sin más.

Yo, no obstante, había estudiado. Había leído todas las revistas de bebé que cayeron en mis manos, libros, páginas web y hasta había asistido a unas cuantas charlas sobre el embarazo, el parto, la lactancia, la alimentación del bebé, etc. Estaba preparadísima. Eso creía yo.

Qué equivocada estaba. Nada te prepara para la avalancha de experiencias que se te vienen encima a partir del día en que tu hijo nace. Aprendí más en los 8 meses que llevo siendo madre que en todos los años que fui estudiante. Lástima que esto no convalida para nada sino… a estas alturas tendría un master.

No, no estamos preparadas pero, sin embargo, lo hacemos. Lo hacemos incluso mejor de lo que creemos. Porque aunque no estemos preparadas, somos capaces, tenemos ganas y sobre todo, mucho amor por ese pequeño ser humano que nos necesita tanto. Ese amor es todo lo que nos hace falta y todo lo que nuestro hijo necesita. Es lo que nos levanta cada día con la energía suficiente para sobrevivir al día.

Así, parafraseando a John (siempre encuentro ocasión para hacerlo), con este “all you need is love” arranco mi andadura por el mundo virtual nuevamente. Pero esta vez para hablar de nosotras, las que habiéndolo decidido o no, llegamos a ser mamás. De nosotras, de lo que sentimos, de lo que nos pasa y también de todo lo que pueda interesarnos, ya sea información, consejos, recomendaciones y otras cosas, para afrontar la tarea que nos ocupa. Por que no somos supermamás pero aquí estamos, mameando.

PD:Si queréis saber el porque de Mameando leer Sobre mí

 

El lunes arrancamos con la sección Inspiración deco para habitaciones infantiles, os espero con unas cuantas ideas.

¡Nos vamos leyendo! ¡A seguir mameando!

 

Comments

  1. Mariela

    A mi me habían advertido que por más que leyera cada bebé es diferente que el instinto maternal alcanza de sobra así que no me instruí en nada, digamos que me tiré a la piscina sin bañador. Siempre me tuve mucha confianza (eso no significa que lo esté haciendo bien pero por lo menos estoy contenta). Además, muchas veces escuché madres quejarse de abuelas que decían que no lo hacían bien, y como siempre les creía a las madres, no me preocupaba el tema. Y definitivamente, creo que el instinto maternal hace gran parte del trabajo.

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