Bebés al agua. Natación para bebés

¿Qué es eso de las clases de natación para bebés?

natación para bebés matronatación
Foto del libro “Underwater babies” del fotografo Seth Casteel

El año pasado, para estas fechas, buscando una actividad para hacer con S, oí hablar de las clases de natación para bebés. Empecé a informarme bien de qué se trataba, me gusto y, siendo sincera, me obsesioné un poco con ello. Buscando di con listas de espera, centros con precios muy altos, otros lejos de casa, horarios que no me cuadraban, y justo cuando empezaba a desilusionarme, lo encontré.

A dos días de que arrancara el curso, una tarde, sentada frente al ordenador con el teléfono en la mano descargado de batería, y una lista llena de tachones encima de la mesa, conseguí plaza. Un centro municipal, a 10 minutos de casa con un precio asequible. La única pega: tendríamos que madrugar los sábados. Sin embargo, el madrugón dejó de ser un problema cuando descubrimos lo bien que nos lo pasábamos en las clases y el provecho que le sacábamos al sábado arrancándolo tan temprano.

Pero antes de irme por las ramas, que me conozco, vamos a ahondar más en lo que importa: ¿qué es esto de la natación para bebés?

¿Qué es la natación para bebés?

natación para bebés matronatación
Foto del libro “Underwater babies” del fotografo Seth Casteel

También llamada matronatación, la natación para bebés, no consiste específicamente en enseñar a los bebés a nadar. Hasta los 4 o 5 años los niños no son capaces de desarrollar autonomía en el agua ni adquirir los movimientos que requiere la natación.

Se trata, en realidad, de un acercamiento al medio acuático a la vez que constituye una actividad que favorece la estimulación de los bebés entre otros diversos beneficios.

Al bebé que aún no camina le permite cierta libertad de movimientos y le brinda una noción del espacio y las distancias, favoreciendo el desarrollo psicomotor. Y los ejercicios mejoran el rendimiento muscular y favorecen la movilidad. El agua, además, exige un mayor esfuerzo cardio-respiratorio, por lo que el bebé fortalecerá sus pulmones y corazón.

En el caso de niños que aún no van a guardería, las clases se convierten en un primer paso para la socialización con otros bebés y adultos. Y, por otro lado, generan un momento y espacio de juego entre el bebé y sus padres permitiéndoles reforzar el vínculo afectivo.

Además, y aunque no se trate de una clase en la que el bebé aprende natación si que lo ayuda a desarrollar las habilidades vitales de supervivencia en el agua. Aprenden a girarse sobre su espalda y a flotar en caso de una caída.

Si se inicia antes de los 9 meses se aprovechan ciertos reflejos que el bebé perderá a partir de esa edad, como la capacidad de flotar y el reflejo de apnea (cerrar la glotis) que impide que traguen agua.

Y, por último, pero importante de remarcar, al final de cada clase, los bebés quedan relajados, duermen mejor y se les abre el apetito.

Los padres también participan

natación para bebés matronatación
Foto del libro “Underwater babies” del fotografo Seth Casteel

Según las normas de cada centro pueden asistir uno o ambos padres a la vez a la clase. El que elegimos nosotros solo permite a uno así que nos turnamos para ir.

El papel del adulto es acompañar, ayudar y participar en este primer contacto del bebé con el medio acuático. Yo aconsejo confiar en los monitores, seguir sus pautas y no tener miedo. La actitud del padre o madre en la piscina influirá en la relación que establezca el bebé con el agua. Si el adulto está relajado el bebé también lo estará y disfrutará nadando. En caso contrario, muchas veces el bebé se muestra incómodo o molesto. Tampoco es recomendable insistir en un ejercicio si al bebé no le gustó y llora. Ya habrá mas oportunidades para intentarlo. Y, por último y primordial, hay que evitar las comparaciones (que son odiosas) porque cada niño tiene su ritmo, sus tiempos y sus capacidades.

¡Vamos a lo práctico!

natación para bebés matronatación
Foto del libro “Underwater babies” del fotografo Seth Casteel

¿Qué se necesita? 

  • Pañales de agua. Hay de tela o descartables (los de Mercadona son buenos, bonitos y baratos)
  • Gorrito de natación (si el bebé tiene pelo)
  • Toalla o poncho de toalla

 

¿Dónde?

En Barcelona centro y alrededores hay muchos centros que cuentan con clases de natación para bebés, en esta lista encontrareis los municipales pero también hay unos cuantos privados. En otras provincias no lo se, pero supongo que la oferta será similar. Poniendo natación para bebés y la ciudad en Google os aparecerá toda la información. Las clases comienzan en octubre. Los precios varían dependiendo del centro. También pueden diferir en la edad de admisión (en algunos no permiten empezar a los bebés hasta los 6 meses) y si puede asistir solo uno o ambos padres a la vez a las clases. Buscadlo con tiempo para que no os pase lo mismo que a mi.

Nuestra experiencia ha sido muy buena. En gran parte porque, como decimos siempre, la pequeña S es una niña de agua :). Pero, también porque las clases son amenas y somos muy poquitos así que, casi casi, están personalizadas. La profesora conoce muy bien a cada peque, sus gustos y disgustos (también) y nos explica con claridad a los padres el porqué de cada ejercicio. Estamos esperando con ganas octubre para retomarlo.

Si este verano con vuestros peques en la playa habéis descubierto que les llama la atención el agua, la natación para bebés será una buena excusa para divertiros, disfrutar y chapotear con ellos. Si tenéis la oportunidad, yo os lo recomiendo.

 

Y vosotras ¿habéis ido a clases de natación para bebés? ¿Tenéis pensado apuntaros?

Si tenéis información de otros centros en el resto de España compartirlos en los comentarios. 

 

¡Nos vamos leyendo!

¡A seguir mameando!

Si te gusta lo que lees en mameando, suscríbete aquí y no te perderás nada

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *