Problemas del pecho durante la lactancia

 

problemas del pecho durante la lactanciaDurante la lactancia materna pueden surgir obstáculos que, en ocasiones, son la causa del fracaso de ésta y el motivo de que muchas mujeres decidan abandonarla. Algunos de ellos son trastornos que afectan a uno o ambos senos a la vez pero que tienen tratamiento y muchos de estos, incluso, se pueden evitar.

Las principales medidas de prevención son, por un lado, mantener una higiene normal de los senos (no hace falta limpiar el pezón antes y después de cada toma como recomendaban antes), no utilizar jabones agresivos ni cremas con perfumes cuyo olor pueda provocar rechazo del amamantamiento por parte del bebé, usar ropa interior de algodón y evitar el nylon (que no deja respirar la piel), los sujetadores con aros o muy estrechos y la ropa ajustada.

Por otro lado, es importante lograr una buena postura de lactancia (cómoda para la madre y con un buen agarre del bebé al pezón), mantener una lactancia a demanda, alternar los pechos en las tomas. Y, en caso de presentarse un trastorno del pecho, no abandonar ni reducir la lactancia mientras la afección persista. Aunque cueste hacerlo sintiendo dolor, a menudo, seguir dando de mamar es parte de la solución al problema.

Por último, mi consejo personal para evitar pasar por cualquiera de estos u otros obstáculos que pueden presentarse en la lactancia, es visitar a una asesora de lactancia durante los primeros días y siempre que nos surja alguna duda. En los grupos de lactancia se comparten experiencias y por tanto nos da la posibilidad de responder a dudas que aún no sabíamos que teníamos, a estar informadas acerca de cómo resolver problemas que puedan aparecer en el futuro y, por supuesto, de compartir con otras madres que están inmersas en la misma tarea que nosotras.

Ahora bien, la lista que os presento a continuación no pretende ser una exhaustiva guía medica (principalmente porque no es un sector profesional en el que yo sea experta). Simplemente es un pequeño resumen para, en primer lugar, saber a qué nos podemos enfrentar. Y, en segundo lugar, tener algunas pistas para reconocer los problemas si aparecen y, en tercer lugar, procurar, en la medida de lo posible, prevenirlos.

Si os sirve de ejemplo, os cuento que en los 20 meses que llevo de lactancia materna he pasado por todos estos trastornos (exceptuando mastitis que sí tuve pero antes de quedarme embarazada). Y en parte fue por desconocimiento de las causas que los provocaban y las pautas para evitarlos. Hasta que di con la persona correcta a la que debía consultar no supe la raíz de mis problemas. Pero lo importante es que poco a poco fui aprendiendo y no solo sigo fuerte como un roble sino que aún amamanto a mi hija. Se por experiencia propia lo que se sufre al padecer cada uno de ellos pero también se que en casi todos los casos, si recurrimos a ayuda profesional y prestamos atención a las indicaciones, los resolvemos rápidamente.

Y una cosa más: no dejéis que nadie os amedrente, se dirija a vosotras de malas maneras ni os coja la teta y se la meta en la boca al bebé. ¡Ay! Si yo hubiera sabido estas cosas antes… Os aseguro que todas las madres estamos preparadas para dar el pecho y todos los bebés saben tomar. Solo hace falta ambos aprendáis a compaginaros y ajustar algunos detalles. Si no entendéis bien a quien os lo está explicando quizás es que no se sabe explicar. Recurrid a otra persona que lo haga mejor y punto pelota.

Dolor

Es común sentir ciertas molestias al comienzo de la lactancia. Pero éstas deben desaparecer conforme sube la leche, se consigue una postura adecuada y un buen agarre del bebé. Salvando esos primeros días, amamantar no debe doler. Si se presentan molestias leves o incluso dolor intenso es alarma de que algo esta fallando. El dolor, por tanto, puede estar causado por una técnica incorrecta de amamantamiento o por lo alguno de los trastornos que mencionaré en los próximos puntos.

Sin alarmarse, hay que acudir a la consulta de un profesional (asesora de lactancia, matrona o médico) para que identifique inmediatamente de qué se trata.

Grietas

Las grietas son heridas que se producen en el pezón. Son muy dolorosas y pueden llegar a sangrar durante o después de las tomas.

Su causa más frecuente es que el bebé mama sólo del pezón, sin agarrar una buena parte de la aureola. También pueden provocarse porque el bebé se quedé frecuentemente dormido mamando (el exceso de humedad favorece las grietas) o por no retirarlo correctamente una vez que acabo de tomar (no se debe tirar del pezón para desprender al niño sino introducir la punta del dedo meñique con cuidado en su boca para que la abra)

Las grietas suelen desaparecer cuando se corrigen las causas mencionadas anteriormente. Si el problema persiste se debe consultar a un experto. Podría deberse a que el bebé tenga un problema de falta de movilidad de la lengua (frenillo sublingual corto).

Hay quienes recomiendan aplicar crema de lanolina, aceite de oliva o gotas de la propia leche sobre el pezón para curar las grietas una vez detectado su origen y corregido el problema. Pero personalmente creo que lo que mejor funciona es dejar secar al aire el mayor tiempo posible.

Congestión mamaria

Suele presentarse unos días después del parto, coincidiendo con lo que llamamos “la subida de la leche”. Los pechos se inflaman, se endurecen, se tensan y duelen. Su causa es un aumento del flujo de sangre a las mamas junto con volumen de leche creciente. Es como si el cuerpo aún no supiera cuánta leche va a necesitar el bebé y produjera en exceso.

Esto se va corrigiendo de a poco. Los senos reducen su tamaño conforme la producción de leche se va ajustando a la demanda real del bebé.

Sin embargo, mientras persiste la congestión se puede aliviar amamantando al bebé con frecuencia y masajeando el pecho durante la toma para ayudar a liberar más leche. También ayuda darse una ducha caliente o colocar compresas calientes sobre los senos antes de las tomas.

Obstrucción mamaria

Se presenta como un bulto duro en alguna zona de la mama (generalmente cercano a la axila). El bulto es palpable al tacto y provoca dolor. Significa que un conducto de leche se ha obstruido.

En este caso lo mejor es poner al bebé a mamar de ese pecho y mientras lo hace, masajear en círculos y en dirección al pezón la zona afectada.

No se recomienda aplicar calor en el pecho. Si la obstrucción estuviera causada por bacterias patógenas el calor facilitaría su proliferación.

Mastitis

El pecho tiene su propia flora bacteriana que forma parte de los componentes inmunológicos de la leche materna. Cuando una de estas bacterias crece más de lo debido hace desaparecer al resto y provoca un desequilibrio que da lugar a una infección.

La mastitis se manifiesta como una inflamación en una zona del pecho, dura al tacto, redondeada, caliente y rojiza. Viene acompañada de fiebre, sensación de malestar y debilidad.

Es importante acudir al médico. Este valorará la necesidad o no de administrar antibióticos, antipiréticos y antiinflamatorios compatibles con la lactancia. Si tenéis dudas sobre alguno de los medicamentos podéis consultar la web de e-lactancia, si no la conocéis aquí os cuento de qué se trata y cómo utilizarla.

Punto blanco o perla de leche

Se trata de un punto blanco, pequeño y nacarado (como una perla) que aparece en la punta del pezón. Este punto se infla durante la toma del bebé y se desinfla luego. Suele durar una semana aproximadamente y mientras tanto produce un dolor similar a una quemazón. Se trata de un conducto obstruido y su origen puede ser traumático o bacteriano.

En el primer caso es provocado por un gesto del bebé al mamar (apretar los labios o estirar el pezón). Lo soluciona la matrona o el médico pinchando el punto con una aguja estéril y despegando la capa exterior. El objetivo es drenar el conducto.

En el segundo caso, la obstrucción está causada por cierto tipo de bacterias que tienen la propiedad de adherirse a la luz de los conductos y que al juntarse con los restos de calcio forman un tapón. Este taponamiento afecta a todo el conducto (no solo la punta) y pincharlo podría extender las bacterias agravando el problema. El profesional valorará en cada caso cómo atacar el problema.

 

¿Cómo fue vuestra experiencia durante la lactancia? ¿Os topásteis con alguno de estos problemas?

Si os interesa leer más sobre este tema os recomiendo el post Dar la teta
Fuentes consultadas para esta publicación:

¡Nos vamos leyendo!

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