Puerperio psicológico. Lo que no te habían contado 

puerperio psicológico

Los primeros días después del hospital fueron raros. Todo era nuevo. Durante el día venía gente a casa a conocer a la peque, salíamos a caminar, todo era agradable… Pero había un momento, hacia el final de la tarde, cuando ya estábamos los tres solos, en el que me entraba un vacío enorme. Me faltaba algo. Me sentía sola a pesar de no estarlo. Y las noches eran la guinda del pastel: duras, difíciles y muy largas. Llantos imposibles de calmar, tomas continuas de pecho, períodos de descanso ínfimos… En fin, la falta de sueño se unía a la falta de experiencia y las consecuencias no eran nada buenas. Me angustiaba. Estaba atravesando mi puerperio. Pero no sabía, entonces, bien qué era eso.

El primer pensamiento que te invade en ese momento es “yo no pensaba que esto era tan difícil”. Y lo acompaña la reflexión de que tu vida ya no volverá a ser tal como era antes y debes asumirlo.

La palabra puerperio procede etimológicamente de los vocablos latinos: puer (que significa niño) y peri (alrededor de). Es el momento biológico que sucede tras el nacimiento.

A nivel fisiológico se estipula que la duración del puerperio ronda los 40 días y se lo divide en etapas:

Inmediato: primeras 24 horas desde el alumbramiento (expulsión de la placenta).

Mediato o precoz: de los 2 a los 7-10 días después del parto.

Alejado: del día 11, aproximadamente, hasta el día 45 después del nacimiento del bebé

A nivel psicológico, sin embargo, este proceso es más largo y depende de cada mujer.

puerperio psicológico

El puerperio psicológico

Se trata de un período de adaptación, un cambio de etapa y hay quien habla de una transformación de la identidad de la mujer. La mujer debe acostumbrarse y aprender a asumir su nueva condición de madre. Un proceso que supera, por supuesto, los 40 días del postparto físico.

Es un período en el que esta nueva madre debido a cambios hormonales (como el descenso brusco de los estrógenos y la progesterona) y a factores como la falta de sueño, las molestias o el dolor, la preocupación por cubrir las necesidades del bebé y, a menudo, las dificultades que puede presentar la lactancia, experimenta una fragilidad emocional y está extremadamente sensible. Puede pasar por momentos de confusión, dolor, ilusión, angustias, miedos, etc. Además el parto es aún un acontecimiento muy reciente y si no resulto como esperaba o imaginaba le genera frustración.

La Dra. Soledad Díaz explica en su estudio El período postparto que “desde la perspectiva psicosocial, el post-parto es una experiencia difícil para las mujeres por las demandas del recién nacido, el deseo de cumplir con las funciones maternales de la mejor manera posible (lo que compite con otras funciones de la mujer dentro o fuera de la casa) y por la inseguridad que las mujeres tienen con frecuencia acerca de la manera en que deben cumplir estas funciones maternales. En general, se producen cambios importantes en el plano emocional y cambios en los intereses y prioridades a corto y largo plazo. Esto es muy notable en las primeras semanas en que la madre tiende a tener su atención centrada en su hijo o hija y difícilmente cambia su foco de atención a otros temas”.

Se puede provocar una tristeza post-parto (fragilidad emocional, llanto, ansiedad, irritabilidad) que aparece entre el tercer y cuarto día y va remitiendo hacia el décimo día. Esto es normal y por tanto no requiere ningún tratamiento. Se recomienda tan solo descansar y recurrir al apoyo familiar. Sin embargo, si se extiende más tiempo sin desaparecer si que sería necesario consultar a un especialista. Ya que de ser así, podría tratarse de una depresión post-parto que en España afecta al 10% de mujeres y que se puede tratar.

Es importante estar informada

Considero imprescindible que las futuras madres estén informadas acerca de esto. Aunque en las clases pre parto pocas veces se habla de ello. Que entiendan que es un proceso natural en el que los cambios hormonales, la inexperiencia y la falta de sueño nos juegan una mala pasada. Que comprendan que pedir ayuda no nos hace peores madres sino todo lo contrario. Y la ayuda en estos momentos es, como dice la expresión, “media vida”.

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Mi consejo

Aprovecha ese momento en que estás con tu pareja, tu madre, tu hermana, una amiga, o quien sea de tu confianza, déjalos con el bebé y duerme un rato. Si alguien se ofrece a lavar los platos o poner una lavadora, acepta encantada, no sientas vergüenza, a ellos no les cuesta nada y a ti te vendrá genial. Sal a caminar, toma el aire, que la casa no se te venga encima. No te creas egoísta por necesitar espacio o momentos para ti.

Si estás atravesando este período ahora mismo te recomiendo que leas dos de mis posts en los que reflexiono acerca de este tema desde mi experiencia personal: Ser madre y, por si fuera poco, primeriza, donde reflexiono sobre este tema y te doy unos consejitos para superar estas primeras etapas y Lo que me dio y me sigue dando la maternidad, en el que hablo del “paquete de la maternidad”, ese que trae debajo del brazo el bebé cuando nace, lleno de herramientas para ser madre.

Lo positivo de todo esto es que se pasa de etapa y todo se supera. Pronto estarás preocupándote por otras cosas ¡Te lo aseguro!

Y disfruta. Disfruta todo lo que puedas.

 

¿Cómo fue vuestro puerperio?

¡Nos vamos leyendo!

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